INTRODUCCIÓN.
En esta ocasión nos hemos ido a recorrer la comarca oriental de la Región de Murcia, un área en la que recorreremos lo que para nosotros es el objetivo de esta ruta: El paisaje Lunar y badlands del término municipal de Abanilla (algunos lo conocen como «Desierto de Abanilla»). Son zonas erosionadas por la lluvia y el viento que con el paso del tiempo han conformado un paisaje de ciencia ficción que resulta difícil imaginar. Esto, junto con la arteria verde del río Chícamo que recorre estas tierras, justifican sobradamente nuestro interés por acercarnos a descubrirlo a golpe de pedal.

FICHA TÉCNICA:
- Autor: Funbici.org
- Fecha revisión: Febrero de 2026
- Parámetros EuroVelo que cumple:
- X Algo de tráfico en la carretera comarcal RM 422. Es un tramo de bajada.
- V Ciclabilidad
- V Pendientes
- – Servicios (escasos)
- Altimetría y extensión:
- Distancia: 47 km.
- Desnivel positivo: 500 m
- Dificultad y Firme: La ruta es totalmente ciclable y todo prácticamente asfalto.
- Ruta familiar: Sí, a excepción del tramo de carretera RM-422.
- Características de la bici: Rueda mixta.
- Etapas recomendadas: Una o dos jornadas, según nivel de profundidad en las visitas a las poblaciones y lugares de interés. Se puede recorrer en una única si no nos detenemos mucho.
- Tráfico: Muy bajo, salvo en el tramo de la carretera comarcal RM 422, donde puede haber algo de tráfico (con arcén)
- Intermodalidad: Sí. Orihuela.
- Temática: Geología, paisajística, histórica, ecológica y etnológica.
- Geometría: Circular.
- Servicios: Escasos, son todo pedanías a excepción de Algueña y Abanilla.
- Temporada recomendable y climatología: Primavera, otoño, invierno. Evitar verano.
DESCRIPCIÓN DE LA EXPERIENCIA.
Partimos de Abanilla en dirección norte camino a la pedanía de El Partidor. Al paso de esta pedanía, descubrimos un pequeño monolito en el que se reconoce y recuerda el papel estratégico que tuvo y tiene El Partidor respecto al agua del río Chícamo.

Como su nombre indica, esta pedanía ha sido siempre el punto de reparto del agua de este río y se ha hecho mediante una infraestructura histórica que ha ido actualizándose con el paso del tiempo y que a día de hoy sigue cumpliendo su objetivo.
Llegando ya a la pedanía de El Tollé, empezamos a ver de forma dispersa, espectaculares badlands grises y ámbar integrados en un paisaje de contrastes donde, el terreno árido, convive con la arteria verde del Chícamo. Sin duda impresiona y sentimos que la tierra nos muestra miles de años de evolución.

La ruta es en constante subida, una subida muy suave que entre charlas, constantes paradas y el sereno paisaje que vamos descubriendo, hacen que los kilómetros pasen sin darnos cuenta.
Nos detenemos en lo alto de un imponente badland ámbar y, desde esa posición privilegiada, contemplamos un maravilloso paisaje que nos anima a la reflexión y al silencio. La ruta está resultando impactante mientras el día nos acompaña con buena temperatura, viento calma y un sol radiante.




Continuamos la ruta y a la altura de Macisvenda, tomamos una pista que nos lleva a recorrer un pequeño tramo del río Chícamo, un autentico paraíso verde donde el agua cristalina de este río, es el oro de una comarca árida, dura e implacable en verano.


Seguimos nuestra ruta en dirección norte para encontrarnos con la pedanía de El Cantón, un pequeño pueblo en tierras olvidadas de los limites de Murcia en el que, por su cercanía con la Comunitat Valenciana, es fácil escuchar hablar valenciano, igual que ocurre en casi toda la ruta que estamos realizando.
Dejamos la Algueña a nuestra derecha mientras disfrutamos de un entorno apacible donde el cultivo de la vid, el almendro o el olivo, nos acompañan conformando un paisaje y un estado de ánimo que, de nuevo, nos anima a la parada, la charla y la reflexión. Pedalear por esta comarca es un reencuentro con la naturaleza silenciosa, con la vida sencilla y sus tradiciones… en definitiva, una terapia para la paz espiritual.

Ahora la ruta gira hacia el sur y ya es todo en bajada por la comarcal RM 422 dirección Fortuna. Esta carretera nos va a acompañar durante 15 km pero su escaso tráfico, su buen arcén y el hecho de que sea en bajada, hace que este tramo sea también para disfrutarlo. En este tramo encontraremos, a la altura de la pedanía El Salado, un restaurante donde hacemos parada para la comida. Allí pudimos guardar las bicis y cargar alguna batería.

Continuamos en dirección a Baños de Fortuna donde, si tenéis oportunidad, visitar los restos del Yacimiento Arqueológico del Balneario Romano. Nosotros no pudimos realizar esta visita pero consideramos que puede ser muy interesante.
Ahora afrontamos hacía el este los últimos y más interesantes kilómetros de la ruta. Ya en dirección Abanilla, encontraremos la entrada que nos permitirá adentrarnos en el «Desierto o Paisaje Lunar» de Abanilla. Con solo recorrer 500m de este camino, nos sumergiremos en un paisaje absolutamente fascinante de cárcavas y batlands que pondrán a prueba nuestra propia capacidad de asombro.

Merece la pena recrearse, buscar la mejor foto, el mejor contraste y dejarse llevar por la imaginación contemplando estos paisajes que parecen sacados directamente de una película apocalíptica.
Cabe recordar que nos encontramos en una zona que, si bien actualmente (2026) no está protegida, debemos actuar con respeto y no erosionar las áreas fuera de las sendas.






Ahora ya si, recorremos los pocos kilómetros que nos quedan y lo hacemos por un serpenteante camino rural disfrutando de la vida vecinal de la zona, sus huertas, y su vidas tranquilas. Lo hacemos sabiendo que en unas horas estaremos de vuelta a nuestra vida cotidiana pero teniendo la sensación de haber estado, por unas horas, inmersos en otro mundo, un mundo que nos atrapa, nos cautiva y nos reconforta con la naturaleza.
GALERÍA FOTOGRÁFICA















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