Alicante – Ricón Bello por la Vía Verde del Maigmó – Agost. Cicloturismo de alforjas en Alicante.

Dos días de cicloturismo entre patrimonio ferroviario, montañas y convivencia

No hace falta recorrer cientos de kilómetros para vivir una auténtica experiencia cicloturista. Muy cerca de Alicante existe un itinerario capaz de combinar carriles bici urbanos, caminos tranquilos, patrimonio ferroviario, pequeños pueblos, naturaleza y una agradable noche de acampada en plena montaña.


Ficha técnica:

  • Actualizada: Julio de 2026
  • Nota Funbici.org: 8 puntos
  • Autoría: Funbici.org
  • Dificultad y firme: Ruta de dificultad media-alta. Combina carril bici, caminos agrícolas, vía verde con firme de tierra compactada y carreteras locales de muy baja intensidad de tráfico. El ascenso final hasta Rincón Bello presenta pendientes que aconsejan una condición física medio-alta o el uso de bicicleta de pedaleo asistido.
  • Tipo de ruta: Cicloturismo de proximidad con pernocta en camping. Ideal para quienes desean iniciarse en los viajes de dos jornadas sin alejarse demasiado de Alicante.
  • Etapas recomendadas: Dos jornadas. La primera permite disfrutar con calma de la Vía Verde del Maigmó y del entorno de Agost antes de ascender hasta Rincón Bello. La segunda jornada se dedica al regreso hasta Alicante.
  • Tráfico: Muy escaso durante la mayor parte del recorrido. La salida y llegada a Alicante se realizan utilizando itinerarios ciclistas. El resto de la ruta discurre principalmente por vías verdes, caminos rurales y carreteras secundarias con poco tráfico.
  • Intermodalidad: La ruta puede iniciarse cómodamente desde Alicante, ciudad con estación de ferrocarril de Media Distancia, Larga Distancia, Cercanías y TRAM, facilitando el acceso desde numerosos puntos de la provincia y del resto de España.
  • Temática: Patrimonio ferroviario, patrimonio industrial, paisaje mediterráneo de interior, naturaleza, turismo de proximidad y convivencia cicloturista.
  • Tipo de rueda: Recomendada bicicleta híbrida, gravel o MTB. También resulta perfectamente adecuada para bicicletas de trekking.
  • Extensión: 32,5 km solo de ida.
  • Desnivel acumulado: 600 m.
  • Geometría: Ruta lineal de ida y vuelta. El regreso aprovecha prácticamente el mismo itinerario utilizado durante la primera jornada.
  • Restaurantes: Numerosas posibilidades en Alicante, Sant Vicent del Raspeig y Agost.
  • Alojamientos: Área de acampada gratuita en Rincón Bello.
  • Servicios: Completos en Alicante, Sant Vicent del Raspeig y Agost. Conviene abastecerse de agua antes del ascenso final hacia Rincón Bello. En el área del Rincón Bello hay agua pero sin tratar.
  • Temporada recomendable y climatología: Muy recomendable en primavera, otoño e invierno. Durante el verano es imprescindible evitar las horas centrales del día, madrugando para realizar el ascenso o planificando la etapa a última hora de la tarde. La altitud de Rincón Bello hace que las noches resulten notablemente más frescas que en la costa, incluso en los meses estivales.
  • ¿Por qué recomendamos esta ruta? Porque demuestra que no es necesario recorrer grandes distancias para vivir una auténtica experiencia cicloturista. En pocas horas conecta la ciudad de Alicante con una de las vías verdes más emblemáticas de la provincia, un pueblo con una larga tradición alfarera, un valioso patrimonio ferroviario y un entorno de montaña ideal para iniciarse en los viajes con alforjas y tienda de campaña.

Con esa idea nos reunimos varios miembros de Funbici para disfrutar de una escapada de dos jornadas hasta el camping Rincón Bello, un viaje de proximidad que demuestra que el cicloturismo también puede convertirse en una magnífica herramienta para descubrir el territorio más cercano.

La ruta comienza en el Parque Juan Pablo II de Alicante. Desde allí abandonamos la ciudad utilizando la red de itinerarios ciclistas que, a través del carril bici Miguel Induráin, nos conduce hacia la Universidad de Alicante. Sin apenas abandonar infraestructuras ciclistas bordeamos Sant Vicent del Raspeig hasta cambiar de dirección en busca de la Canyada del Fenollar.

Poco a poco el paisaje urbano desaparece para dejar paso a caminos agrícolas de escaso tráfico que nos acercan al inicio de la Vía Verde del Maigmó. Aprovechamos la agradable área recreativa situada junto a la vía verde para realizar una primera parada y reunirnos con el resto del grupo antes de comenzar uno de los tramos más emblemáticos de la jornada.

Área recreativa de Agost, junto a la Vía Verde

A partir de aquí el antiguo ferrocarril proyectado para unir Alcoi con el puerto de Alicante pasa a convertirse en el auténtico protagonista. A comienzos del siglo XX llegaron a construirse túneles, trincheras, viaductos y grandes movimientos de tierras con el objetivo de comunicar industrialmente el interior con la capital provincial. Sin embargo, aquella línea nunca llegó a entrar en servicio. Más de un siglo después, aquel proyecto inacabado ofrece una segunda vida como uno de los itinerarios cicloturistas más atractivos de la provincia.

Antes de abandonar Agost merece la pena detenerse unos minutos en este pueblo del interior alicantino. Esta localidad mantiene viva una de las tradiciones alfareras más importantes de la Comunitat Valenciana. Sus hornos, talleres y el Museo de Alfarería recuerdan la estrecha relación entre la geología del territorio y una actividad artesanal que durante generaciones dio forma a la economía local.

La Vía Verde continúa ganando interés a medida que avanza hacia el interior. Profundas trincheras excavadas en la roca, estrechos puentes y largas rectas permiten imaginar el enorme esfuerzo de ingeniería que supuso construir una infraestructura por la que nunca llegó a circular un tren.

Al pie de la Serra del Ventós el paisaje cambia por completo. Grandes extensiones de almendros acompañan el recorrido mientras el antiguo trazado ferroviario describe una elegante curva que conduce hasta uno de sus puntos más espectaculares: el viaducto del Pont del Vidre. Desde allí las vistas permiten comprender la dimensión del paisaje que estamos recorriendo.

Viaducto Pont del Vidre al capvespre

Poco después abandonamos la vía verde para adentrarnos entre las sierras del Maigmó y del Cid. Probablemente sea el tramo paisajísticamente más bello de toda la ruta. La carretera asciende de forma constante entre pinares y laderas de montaña hasta alcanzar Rincón Bello.

Conviene afrontarlo con calma. Incluso utilizando bicicletas de pedaleo asistido será necesario emplearse a fondo en algunos repechos. Precisamente por ello recomendamos realizar este itinerario con bicicleta eléctrica. No porque haga falta para superar la ruta, sino porque permite levantar la vista con más frecuencia, detenerse donde apetezca y disfrutar plenamente del entorno sin que el esfuerzo físico monopolice la experiencia.

Al llegar a la zona de acampada instalamos las tiendas y una ducha de agua fresca devolvió rápidamente las fuerzas al grupo. Después llegó uno de esos momentos que nunca aparecen reflejados en los mapas, pero que terminan formando parte de los mejores recuerdos del viaje. Cada participante aportó algo a la cena común: ensaladas, aperitivos, fruta, algún dulce… además de su propia cena. Poco a poco la mesa fue llenándose de comida y conversación hasta convertir el final de la jornada en un auténtico ejercicio de convivencia.

Formulario para reservar estancia de forma gratuita

Con la noche completamente cerrada todavía nos quedaban ganas de seguir disfrutando del entorno. Decidimos caminar unos kilómetros en dirección a Petrer aprovechando el silencio absoluto que envuelve estas montañas cuando desaparece el tráfico. La temperatura descendió de forma muy agradable y el paseo terminó convirtiéndose en otra pequeña experiencia del viaje.

Ya de regreso, tumbados junto a las tiendas bajo un cielo repleto de estrellas, las conversaciones continuaron hasta bien entrada la noche. Son esos momentos los que difícilmente pueden planificarse, pero que justifican por sí solos una escapada como esta.

La noche resultó sorprendentemente fresca hasta las seis de la mañana. Fue entonces cuando un brusco aumento de la temperatura nos recordó la llegada de otra intensa jornada estival. Tras recoger el campamento iniciamos el descenso aprovechando nuevamente los tranquilos caminos y la Vía Verde del Maigmó hasta enlazar con la carretera CV-827 que conduce de nuevo a Agost, una vía de escaso tráfico que permite pedalear con tranquilidad.

Viaducte del Fontanar a l’eixida del sol

Ya en la población alfarera hicimos una última parada para desayunar mientras recordábamos las anécdotas más divertidas del viaje antes de emprender el regreso hacia Alicante utilizando los mismos itinerarios ciclistas de la ida.

Esta pequeña escapada resume perfectamente la filosofía que desde Funbici.org llevamos años defendiendo. El cicloturismo no consiste únicamente en recorrer kilómetros. Es una manera de conocer el territorio, apoyar la economía local, contribuir a la recuperación de antiguas infraestructuras ferroviarias, disfrutar del patrimonio, compartir experiencias y viajar dejando una huella prácticamente inexistente sobre el entorno.

Quizá esa sea la mayor enseñanza de esta ruta: que, a muy pocos kilómetros de casa, todavía existen lugares capaces de hacernos sentir que hemos viajado mucho más lejos!

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