Todavía existen lugares en la Comunitat Valenciana donde todavía se conservan esencias de tranquilidad y paz interior, donde el cicloturismo se convierte en una forma de descubrir el territorio sin prisas, alejados de las grandes multitudes. Esta ruta circular entre La Font de la Figuera, la montaña interior de València y les Terres dels Alforins nos propone un viaje a través de paisajes cambiantes, desde sierras alejadas de la civilización hasta enormes extensiones de viñedos que recuerdan, salvando las distancias, a la Toscana italiana. Un recorrido equilibrado, exigente en algunos tramos, pero profundamente gratificante para quienes buscan pedalear lejos del tráfico y conectar de cerca con la esencia rural.
FICHA TÉCNICA:
- Autor: Funbici.org
- Fecha revisión: Marzo de 2026
- Nota Funbici: 9 puntos
- Parámetros EuroVelo que cumple:
- V Tráfico bajo o muy bajo
- V Ciclabilidad
- – Pendientes (en sentido horario se suavizan al máximo, pero la ruta tiene un perfil de dificultad moderada-alta)
- – Servicios (escasos en la zona de la montaña)
- Altimetría y extensión:
- Distancia: 64 kms.
- Desnivel positivo: 900 m
- Dificultad y Firme: La ruta es totalmente ciclable y todo prácticamente asfalto.
- Ruta familiar: No.
- Características de la bici: Cualquiera.
- Etapas recomendadas: Una o dos jornadas, según nivel de profundidad en las visitas a las poblaciones y lugares de interés. Se puede recorrer en una única si no nos detenemos mucho. Existen albergues y zonas de acampada indicadas en nuestro mapa.
- Tráfico: Muy bajo. Podemos encontrarnos con algún vehículo durante la ruta, o en el entorno de los pueblos de la Costera, pero en general es una ruta muy tranquila.
- Intermodalidad: Se puede llegar en tren hasta Villena y de allí alcanzar la circular en aproximadamente 1,5 horas a ritmo tranquilo.
- Temática: Paisajística y etnológica.
- Geometría: Circular. Sentido recomendado: antihorario.
- Servicios: Escasos, salvo en Moixent o la Font de la Figuera.
- Temporada recomendable y climatología: Primavera, otoño, quizás también invierno con buen tiempo.
DESCRIPCIÓN DE LA EXPERIENCIA
Comenzamos nuestra ruta en La Font de la Figuera, punto de referencia donde podemos aprovechar para tomar un buen desayuno. Nosotros lo hicimos en el Restaurante «Les Eres», justo a la entrada del pueblo y donde tenemos espacio para dejar la furgoneta. Antes de adentrarnos en la montaña valenciana conviene coger fuerzas y charlar sobre la experiencia que estamos a punto de vivir! Por supuesto, muy fieles a nuestro estilo, aprovechamos para visitar el pueblo de la Font de la Figuera.



Abandonamos poco a poco la población. Casi sin darnos cuenta, y en apenas unos kilómetros el tráfico desaparece. La transición es suave pero constante: dejamos atrás el núcleo urbano y nos adentramos en un paisaje agrícola dominado por almendros, que pronto dará paso a una montaña cada vez más presente. La carretera, en perfecto estado, nos permite rodar con comodidad mientras empezamos a notar las primeras pendientes.



Entramos así en lo que podríamos llamar la “Montaña de Valencia”, un entorno donde la vegetación va ganando protagonismo progresivamente. A los almendros se suman los olivos, y poco después aparecen los pinos y encinas, que aportan ese carácter autóctono tan reconocible del interior valenciano. Es un paisaje sereno, sin estridencias, donde el silencio solo se rompe por sonido de nuestras cadenas, el aire ligero, o por el paso ocasional de algún agricultor.





Durante este tramo también encontramos indicaciones hacia pequeños yacimientos arqueológicos (Altet de Palau) dispersos por la zona. No forman parte directa de la ruta ciclista, pero nos recuerdan que este territorio ha estado habitado desde hace siglos y que, si disponemos de tiempo, bien merece una exploración más pausada a pie.
«El Altet de Palau es un asentamiento de la Edad del Bronce situado cerca de La Font de la Figuera. Se ubica en un punto estratégico donde confluyen tres corredores naturales: el valle del Vinalopó, el corredor de La Costera y el puerto de Almansa, lo que explica su importancia territorial. En este yacimiento se halló un depósito del Bronce tardío, lo que confirma su relevancia arqueológica en la zona.»





Seguimos ganando altura sin grandes sobresaltos, siempre por asfalto y con una ciclabilidad excelente. La sensación es de progresión constante, sin tráfico y con la montaña envolviéndonos poco a poco. Antes de alcanzar Navalón atravesamos el pequeño núcleo de Torre Tallada, un lugar que nos habla de otra época y de otras formas de vida, más ligadas al territorio.
La Torre Tallada es relevante porque representa una gran heredad histórica con torre defensiva y edificaciones agrícolas que reflejan la antigua importancia vinícola de la zona, además de ocupar una posición estratégica entre Enguera y La Font de la Figuera, en un corredor natural clave del interior valenciano
Poco después llegamos a Navalón, pedanía perteneciente al municipio de Enguera, ya en plena Canal de Navarrés. Aquí decidimos parar un momento, no tanto por necesidad física, sino por la curiosidad de conocer un poco más de carca esta pequeña población. Hablamos con algunas personas del lugar, que nos transmiten esa forma de vida tranquila, ligada al entorno y alejada del ritmo de las grandes ciudades. Visitamos la zona de la iglesia y observamos algunos paneles dedicados a rutas BTT, señal de que, aunque discreta, la cultura ciclista también está presente.






A partir de Navalón, la ruta cambia completamente de carácter. Alcanzada cierta altitud, comenzamos uno de los tramos más espectaculares del recorrido: un largo descenso que se alarga durante bastantes kilómetros y que nos regala vistas abiertas y paisajes abruptos de montaña. Es uno de esos momentos en los que conviene dejarse llevar por este espectacular entorno natural. La carretera, bien asfaltada, serpentea entre laderas y nos conduce hacia los límites de la comarca de La Costera. En el descenso encontramos algunas zonas húmedas y, en determinados puntos, rampas pronunciadas que nos obligan a extremar la precaución tomando los frenos con firmeza.








Uno de los puntos más llamativos de este tramo es un corte de roca que atraviesa la propia carretera, formando una especie de trinchera similar a las utilizadas en trazados ferroviarios.
Continuamos descendiendo hasta que, poco a poco, la montaña se suaviza y el entorno se abre. Finalmente alcanzamos Moixent (La Costera), donde aprovechamos para hacer una parada más larga. En el restaurante La Piscina encontramos un lugar perfecto para descansar, dejar las bicicletas a buen recaudo y reponer fuerzas con un buen arroz valenciano.



Los próximos kilómetros podríamos llamarlos «de transición». Aprovecharemos la CV-652 que tiene poco tráfico y nos permite, poco a poco, alcanzar les Terres dels Alforins, o los que algunos llaman «La Toscana Valenciana». En esta transición, ya próximos a les Terres dels Alforins, podemos destacar dos elementos singulares: La Bastida de les Alcuses, y el Celler El Roure.



La Bastida de les Alcusses (Imagen: Wikimedia.org) es un destacado poblado íbero fortificado del siglo IV a. C., clave para entender la cultura íbera en la Vall de les Alcusses, mientras que, muy cerca, el Celler del Roure (imágenes de archivo de Funbici.org) elabora vinos de prestigio combinando técnicas modernas con sus singulares tinajas subterráneas. Juntos forman un binomio excepcional donde arqueología y tradición vitivinícola se unen en un mismo paisaje histórico.



Mencionar que en algún tramo de esta CV-652 intentamos buscar alternativas algo más «naturales», pero el intento lo dimos por fallido al tener que bajarnos de la bici y empujar durante varios tramos. Aún así, mostramos en la galería anterior alguna imagen de ese intento.
Ahora sí, nos adentramos en la segunda parte más importante de nuestra experiencia: La Toscana Valenciana o Terres dels Alforins.









Estas tierras forman un valle de viñedos y masías entre Moixent, Fontanars dels Alforins y La Font de la Figuera, donde el paisaje agrario mediterráneo mantiene una armonía muy característica. Se les llama la “Toscana valenciana” porque sus colinas cubiertas de viña, sus bodegas tradicionales y la continuidad histórica del cultivo de la vid recuerdan a los famosos paisajes vitivinícolas italianos, convirtiendo la zona en un referente enoturístico de gran belleza.
La CV-660 nos conduce, poco a poco y con bajo tráfico, hasta nuestro punto de inicio de ruta: la Font de la Figuera. Sin duda, se trata, esta circular, de una oportunidad única de combinar en una circular lugares de enorme belleza paisajística y etnológica. Esperamos, una vez más, que nuestra experiencia os sirva de incentivo para seguir descubriendo territorios mágicos desde el respeto y el silencio de nuestras bicicletas!
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Ruta color NARANJA en nuestro MAPA DE RUTAS:
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